No es fácil ayudarlos porque las carencias son muchas y las dificultades para acercar las donaciones son una realidad que nos limita. Por suerte contamos, en muchas de ellas, con maestros que se involucran más allá de sus deberes como docentes y ponen su tiempo para hacer que las cosas lleguen seguras a los niños.
En mis dos años como madrina he enviado ropa usada, útiles y alimentos no perecederos. Gracias a APAER he podido enviarles juguetes, manuales de lectura y computadoras ( lamentablemente solo 1 se encontraba en buen estado).
Espero poder recibir sus publicaciones para descubrir juntos nuevas formas de ayudar, más efectivas y seguras.
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